viernes, 9 de julio de 2010

Mi buen maestro Yoda



Cuántas veces vamos aburridos al trabajo? cansados de ver las mismas caras, los mismos desganos, la misma falta de ánimo, de solidaridad, de motivación? suena familiar? un jefe que te taladra día y noche lo mucho que debes trabajar y lo poco que haces? A mí también me ha pasado, hasta que descubrí que para ser jefe hay que tener pasta de Yoda.

Durante mi niñez recuerdo que mi papá me hacía ver la famosa Star Wars, ahí hay un personaje inalterable llamado Yoda. Nada lo perturba, nada lo descuadra, siempre maneja un humor increíble. Pues, en la vida real conocí a un Yoda laboral.

Me pareció rarísimo ver a una persona tan extraña como jefe, tenía un tino único para tratar a las personas: como patas. Ni el problema más fuerte demanda un gasto de energía adicional de su parte.

En definitiva, el buen humor es parte de su famosa filosofía laboral: "no me molestes, amigo". La risa, como parte de uno de sus criterios de evaluación, animan y contagian a las personas alrededor para seguir adelante. A simple vista puede pasar como alguien irrelevante, pero tiene más fuerza de espíritu que muchos de nosotros.

Algún día quiero ser también maestra Yoda, ser más una inspiración para los demás que una de los demás que no inspire. Tienen a alguien (en el medio laboral) que genere este tipo de empuje?


C U

1 comentario:

  1. Coincido con tus deseos de ser también una especie de maestro Yoda. Te cuento que tuve la oportunidad de intentarlo o practicarlo, cuando por varios meses fui encargado de un grupo de compañeros del turno noche en mi trabajo. Fue una tarea difícil y satisfactoria al mismo tiempo por diversos motivos. De alguna manera traté de plasmar mucho de lo que había observado hasta ese momento en diversos jefes que conocí y además utilizar el diálogo como herramienta principal para no ser un “boss” autoritario, pues creo que no es el camino correcto ni es tan necesario para que los demás te “sigan”. Reconozco, sin embargo, que algunas veces la situación se me fue de las manos, pero al cabo del tiempo no pienso que desempeñé mi función mal, sino que intenté plasmar, hasta donde pude, mi propio estilo y pude descubrir algunas debilidades y otras potencialidades que no conocía de mí.

    Respecto a tu pregunta, pues respondo que si tuve hasta 3 jefes que me inspiraron a tener esa especie de lealtad y hasta admiración por su sapiencia o manera de resolver las cosas – problemas. Mencionaré a dos. Uno de ellos: Stefan, el director del Grupo Chaski, muy paciente para explicar las cosas, a las cuales se refiere, siempre que, por ejemplo, se trate de los proyectos del Grupo Chaski, casi como un niño emocionado y el otro o mejor dicho la otra, Vanessa, la reciente ex jefa del área de Tv donde me desempeño. Aunque ella ya no esté chambeando con nosotros, debo reconocer el respeto que inspiraba pero a la vez todo el don de madre, si de madre, que reflejaba hacia nosotros y que sentíamos. Recuerdo que al inicio y por mucho tiempo nuestra relación fue muy tirante, pero luego todo cambió, yo cambié y ella también y todo mejoró. El día que nos anunció su despedida fue muy triste. Pero pude decirle algo que en el pasado no hubiera hecho: Te quiero Vane.

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